Benjamín Contreras, de 18 años, es uno de esos jóvenes. Al preguntarle qué significa estudiar en Casa Estudio Chaminade, responde con convicción: "Ha sido muy diferente a todos los colegios donde he estado. Aquí los profesores y los trabajadores te hacen sentir como una familia. Te entregan oportunidades que en muchos lugares no existen."
Pero su reflexión va mucho más allá de su propia experiencia. Lo que más lo ha marcado ha sido compartir con compañeros de distintas edades que decidieron volver a estudiar. "He visto personas mayores que pensaban que ya no merecían una segunda oportunidad, pero aquí siguen esforzándose todos los días. Eso inspira mucho. La sociedad necesita más lugares donde las personas puedan volver a empezar y sentirse satisfechas de lograr sus metas."
Una mirada similar comparte Martín Santibáñez, también de 18 años, quien llegó este año a nuestra comunidad educativa. "Desde el primer día sentí que este era un lugar muy familiar. Siempre hay alguien dispuesto a ayudar, no solo a los estudiantes, sino a cualquier persona que lo necesite. Nos motivan, nos apoyan y eso se agradece muchísimo."
Martín destaca que en Casa Estudio Chaminade la educación no se limita a entregar conocimientos, sino que busca acompañar a cada estudiante en su proceso de crecimiento personal.
Las historias de Benjamín y Martín reflejan el verdadero sentido de nuestra misión: abrir puertas donde otros vieron barreras, acoger a quienes buscan recomenzar y demostrar que la educación puede transformar vidas cuando se construye desde el respeto, la cercanía y la esperanza.