Este 2025 será un año inolvidable para Alejandra (36 años) y Valentina (18 años). Madre e hija culminaron juntas su Educación Media en Casa Estudio Chaminade, protagonizando una historia marcada por el esfuerzo, la fe y el amor que las impulsa a seguir adelante.
Alejandra, cuéntanos ¿cómo fue volver a estudiar junto a tu hija?
Fue un desafío muy grande… La vida me llevó a retomar mis estudios más tarde y nunca imaginé que lo haría junto a mi hija. Como mamá, tuve que adaptarme a ser compañera de curso, apoyar y recibir apoyo. Aprendimos una de la otra y eso nos unió aún más. En Chaminade encontré un lugar donde pude sentirme capaz nuevamente.
Valentina, para ti también ha sido un camino especial. ¿Qué significó estudiar con tu mamá?
Para mí fue un regalo. En los colegios anteriores no pude terminar porque, como dicen, yo era rebelde… no respetaba muchas reglas. Aquí me di cuenta de que lo que necesitaba no era castigo, sino cariño y confianza. Tener a mi mamá a mi lado me hizo sentir que no estaba sola, que sí podía lograrlo.
¿Qué sienten que Casa Estudio Chaminade les entregó?
Alejandra responde primero, con los ojos brillantes:
Nos dieron apoyo en todo: en lo social, en lo académico, pero también en lo humano. Nos acogieron en nuestras dificultades y nos levantaron cuando pensamos que ya no había camino.
Valentina continúa:
Sentimos que llegamos a una nueva familia. Aquí se nos escuchó, se nos comprendió y se nos enseñó a soñar otra vez. Este colegio nos devolvió la confianza y las ganas de aprender.
¿Qué mensaje les gustaría compartir con otras personas que han pausado sus estudios?
Que nunca es tarde —dice Alejandra con firmeza—. Todos merecemos oportunidades. En Casa Estudio Chaminade se trabaja con amor y desde la fe, creyendo en las personas, en su dignidad y en su futuro. Aquí uno vuelve a creer en sí mismo.
Valentina asiente y agrega:
Si yo cambié, si yo pude, cualquiera puede. Lo importante es que en este colegio caminan contigo. Y eso hace toda la diferencia.
En Casa Estudio Chaminade celebramos el testimonio de Alejandra y Valentina, porque nos recuerda que la educación restaura y dignifica. Su historia es un signo del profundo compromiso cristiano y educativo que inspira nuestro trabajo cada día.
Gracias por confiar en esta casa que acompaña, integra y vuelve a encender la esperanza.